Andy Miller, uno de los cinco mejores agentes de la NBA, que representa entre otros a Kevin Garnett (Minnesota Timberwolves) y lleva también los intereses de Rudy Fernández (DKV Joventut), estaba el pasado viernes en L'Hospitalet. Sentado en la grada de un moderno pabellón deportivo, asistía a un rutinario y anónimo entrenamiento del Hospi, que milita en la Liga LEB, la segunda división del baloncesto nacional. Miller miraba a Serge Jonas Ibaka, un joven talento africano de 18 años y 2,08 de estatura que ha completado un insólito viaje desde el Congo hasta Catalunya.
A Miller, que representa a 21 jugadores de la NBA (entre ellos tres All Star, con un negocio anual de 68 millones de euros), se le vio en L'Hospitalet porque hay un ala-pívot poderoso, uno de los mejores de África, que ha vivido una compleja peripecia vital. Hace poco más de un año brillaba en Durban, en el campeonato africano sub-18, atrayendo la mirada de los agentes deportivos, convencidos todos de que estaban delante una joya. Uno de los primeros que lo vio fue Anicet Lavodrama, exjugador del OAR Ferrol, entre otros clubs españoles, que ejerce ahora de scouting de los Cleveland Cavaliers.
PELEA JURÍDICA
Hijo de un exjugador de baloncesto y huérfano de madre desde que tenía seis años, Ibaka ha asistido en silencio a un conflicto jurídico, aún inacabado, entre dos clubs europeos (el Prissé-Mâcon de Francia y el CB L'Hospitalet) que pelean ante la FIBA (la federación internacional de baloncesto) por sus derechos. En las pasadas Navidades, justo cuando su padre estaba encarcelado en el Congo, Ibaka fue llevado al Prissé-Mâcon, aunque no jugó ni un solo partido en la Liga francesa. No tenía licencia. Allí, informado por los cazatalentos, le vio el Hospitalet y quiso ficharlo.
Dos meses más tarde (febrero del 2007), Xavier González, presidente del club ribereño, recibió una carta de la federación congoleña en la que le reconocía que los derechos de Ibaka le pertenecían. Además, confirmaba que éste abandonó el país de "forma irregular y fraudulenta", lo que provocó la destitución del secretario general de la federación. L'Hospitalet firmó un contrato por cuatro años y medio con el jugador (21 de marzo). Pero el Prissé-Mâcon alega que dos días antes (19) ya tenía suscrito un documento con el ala-pívot.
SIN PODER JUGAR
En medio de este embrollo legal, Ibaka veía pasar los días, primero en Francia, luego en L'Hospitalet, sin jugar. "Quiero jugar en Europa y luego, si es posible en la NBA", dice. De momento, solo podía hacerlo con su selección. Pero eso no frenaba las expectativas que despertaba su proyección. Al no poder pisar la cancha, estuvo una semana trabajando con el Tau de Vitoria, participó luego en un torneo con la Penya del circuito sub-20 donde fue una de las sensaciones, destacando por su espectacularidad. Jugó cedido por el Hospi, a la espera de que se resolviera el conflicto jurídico. Después, Ibaka voló a Las Vegas (Estados Unidos) para participar en un campus veraniego de la NBA. La penúltima escala del insólito viaje que realiza persiguiendo una pelota de baloncesto. De Brazzaville a Francia, donde estuvo apenas tres meses enredado en una lucha de agentes. De Francia luego a L'Hospitalet, donde comparte piso con un compañero de equipo, el internacional español sub-19 Quim Colom, de origen andorrano (hablan en francés).
Y de L'Hospitalet a Las Vegas pasando incluso por Nueva Orleans, donde Ibaka sorprendió por su talento. No notó la falta de competición. "Es uno de los jugadores más prometedores", decían los especialistas de la NBA, quienes lo colocan en la primera ronda del draft. En una proyección realizada en verano se le sitúa en el puesto número 11. Gerard Darnés, su agente en España, está convencido de que podrá dar el salto directamente de L'Hospitalet a la NBA sin pasar siquiera por la ACB.
GRAN ESTRENO
Ibaka tiene algo muy valioso para la liga profesional americana. Pese a su estatura (2,08), posee una excelente coordinación, unida a unas grandes condiciones atléticas, ideales para capturar rebotes. O sea, un cuerpo fibroso y posibilidades para moldearlo. Tras seis meses de trasiego, sumergiéndose en una cultura nueva, el africano apareció, al fin, en la Liga LEB. Fue el pasado domingo en Alicante. Y a lo grande. Con buenas estadísticas: 10 puntos y 12 rebotes en 27 minutos. Miller, el agente de Garnett y Rudy, el próximo español en irse a la NBA, fue a L'Hospitalet. Pero a Ibaka le queda un largo y duro camino para culminar el sueño americano.