MIENTRAS EL BASKET GANA AL BARÇA... RODRIGO SE DESPIDE
El destino no ha hecho justicia con Rodrigo de la Fuente. El Gran Capitán del Barça en los últimos años se despidió ayer del Palau de la peor forma posible, con una derrota ante el eterno rival en una Final de Liga ACB. Tras diez años en el equipo, Rodrigo acaba contrato. Nadie en el club le ha dicho nada todavía sobre su futuro, pero seguramente por eso el alero madrileño tiene bastante claro que sus días como azulgrana acabaron ayer. Cuando te quieren, las cosas se resuelven siempre antes de acabar la temporada.
Quienes sí le quieren, y lo seguirán haciendo, son los aficionados del Palau, que llenaron las gradas de pancartas de agradecimiento hacia uno de sus ídolos de los últimos años. Con el Real Madrid celebrando su título sobre el parquet, la 'gent blaugrana' no tenía el cuerpo para demasiadas fiestas pero aun así tributó una calurosa ovación a De la Fuente cuando éste se dirigió al centro de la pista y aplaudió hacia los cuatro puntos cardinales en señal de agradecimiento. Con el dedo índice de su mano derecha pareció recorrer todas y cada una de las localidades del Palau. Aunque cambie de camiseta, mi corazón siempre estará con vosotros, seguro que pensaba.
Ni siquiera la ducha logró serenar las fuertes sensaciones que vivió ayer De la Fuente. El alero de 30 años, que sólo ha jugado en un equipo ACB a lo largo de su carrera, respondió a los medios con la mirada nublada y la voz entrecortada por la emoción. “No sé cómo explicarlo, todo esto es muy especial para mí”, apuntó en perfecto catalán, el idioma que se esforzó en aprender porque pensaba que se lo debía a su tierra de acogida. “He jugado aquí toda mi carrera. No sé lo qué pasará, pero es posible que éste haya sido mi último partido”, reconocía el alero, que en un momento tan duro no quiso hacer ningún reproche al club de su vida. “Soy un privilegiado. He podido coincidir con grandísimos jugadores, he ganado muchas cosas con el Barça y me quedan un montón de buenos recuerdos”.
Mientras, en las gradas los aficionados descolgaban sus pancartas. 'No te olvidaremos nunca', rezaba una; 'Te queremos. Incondicionales. Marc i Lidia', decía otra. Y así, unas cuantas más. Esta sintonía entre el Palau y Rodrigo contrastaba con el escaso 'feeling' que sigue viviéndose en el feudo de las secciones con Joan Laporta. El presidente, que no vivió hasta el domingo su primer partido en el palco de esta temporada, fue increpado en algunas ocasiones por aficionados descontentos. Sentado junto a Ramón Calderón, muchas veces los pitos y abucheos del público cercano al palco no se sabía a cuál de los dos iban dirigidos. Como cuando al final alguien lanzó una bolsa de palomitas. No dio en el blanco. Ni en el azulgrana
